Audiolibros LibriVox

El sermón de las tres horas

Leído por Alba


Pedro Muñoz Seca



— ¿Pedimos otra ronda, compare? —iCompare, que la vasté a cogé! —¿Pero es que se me nota que he bebió? …

Joselito el valiente

Leído por Alba


Pedro Muñoz Seca



Durante aquellos días de revolución, el Puerto de Santa María presentaba el aspecto de una ciudad deshabitada. Los pa…

Adán y Evans

Leído por Alba


Pedro Muñoz Seca



(Evans por un lateral con unas cuartillas en la mano.) Aquí me presento yo, señoras y señores y niños, s…

La suerte de Currillo

Leído por Alba


Pedro Muñoz Seca



Camino adelante y por la no bien cuidada carretera que conduce desde el Puerto de Santa María a Jerez de la Frontera, marchaban tra…

La pesca milagrosa

Leído por Alba


Pedro Muñoz Seca



Pedro Maclas, el patrón de la Mariposa, la barca que se mecía más gallardamente en el trozo de mar que baña la…

La muela de Currito

Leído por Alba


Pedro Muñoz Seca



El ayudante de D. Sebastián Pringuezuela, eminentísimo dentista de Recalamares, abrió la puerta del espacioso sal&oacut…

Trance apurado

Leído por Alba


Pedro Muñoz Seca



El tío Cachiporras, el hortelano más bruto de la villa de Chúpateesa, caminaba una tarde caballero en su burra, en dire…

Rafaelillo sin miedo

Leído por Alba


Pedro Muñoz Seca



Aconteció lo que voy a relatar allá por los años de Maricastaña, cuando la pintoresca sierra cordobesa era pat…

¡Médicos, no!

Leído por Alba


Pedro Muñoz Seca



Cuando despertó el muy reverendo padre Gerundio, un alegre rayo de sol besaba el obscuro suelo de su estrecha celda. Sorprendido el b…

Sonnett 43

Leído por Alba


Vicente Acosta



How do I love thee? Let me count the ways. I love thee to the depth and breadth and height My soul can reach, when feeling out o…

Hojas secas

Leído por Alba


Raymundo Morales de la Torre



Fue en la soledad mística de un jardín: el viejo jardín del Luxemburgo, poblado de leyenda y de sueños rom&aac…

Tiranías

Leído por Alba


Fabio Fiallo



A Froilán Turcios ¿Buena viejecita, buena viejecita, siempre triste y llorosa siempre, dime, dónde murió tu hijo…

El busto de mármol

Leído por Alba


Fabio Fiallo



A Jacinto López ¿Mis celos? No sé en verdad cuál era el fundamento de mis celos. Tristán, el delicado pin…

La condesita del castañar

Leído por Alba


Fabio Fiallo



A Don Ramón María del Valle Inclán La pequeña Susana, nueva doncella de la Condesita del Castañar, no pue…

Vendetta

Leído por Alba


Fabio Fiallo



A Manuel F. Cestero Y mientras yo con asombro le escuchaba, el poeta proseguía: Así transformado, e impregnadas del veneno de …

El último ramo

Leído por Alba


Fabio Fiallo



A Federico Uhrbach Era una tarde de carnaval. La amplia calle, las aceras, los portales y los balcones rebosaban de mujeres vistosamente ata…

La cicatriz

Leído por Alba


Fabio Fiallo



A Udón Pérez Se hablaba de amores. De repente Juan, aquel viejo lobo de mar que había naufragado seis veces y que narra…

El príncipe del mar

Leído por Alba


Fabio Fiallo



A Francisco de Villaespesa Aquel cuartito de Octavio era un caprichoso museo de exquisitos despojos femeniles. Allí se encontraban tr…

El rayito de sol

Leído por Alba


Fabio Fiallo



A Andrés Mata Oh Silfo, dulce Silfo de los sueños, no retengas hasta después del alba a mi amada en su blando lecho, ni…

Antonieta

Leído por Alba


Teodoro Baró



Cuando nuestros primeros padres fueron expulsados del Paraíso después de haber cometido el primer pecado, el diablo, a quien e…

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