Fantasía
El ciervo escondido
Un leñador de Cheng se encontró en el campo con un ciervo asustado y lo mató. Para evitar que otros lo descubrieran, lo…
Una aventura india
Pitágoras, estando en la India, aprendió, como saben todos, en la escuela de los gimnosofistas la lengua de los animales y la…
Mundos habitados
Mirando el último eclipse de la reina de la noche, que dirían los abuelos románticos, mientras la luna recobraba con le…
El infierno artificial
Las noches en que hay luna, el sepulturero avanza por entre las tumbas con paso singularmente rígido. Va desnudo hasta la cintura y l…
El sátiro sordo
Habitaba cerca del Olimpo un sátiro, y era el viejo rey de su selva. Los dioses le habían dicho: "Goza, el bosque es tuyo…
La sombra
Aquel rey Artasar, que, después de Suleimán o Salomón, fue el más poderoso y el más opulento del orbe; aq…
La casa de muñecas
Ved ahora esos cuartos alcobas cuyo mueblaje es igual al de los otros del lado derecho de la casa.
Cuando determinéis qué fa…
El talismán
La presente historia, aunque verídica, no puede leerse a la claridad del sol. Te lo advierto, lector, no vayas a llamarte a enga&ntil…
El barco fantasma
Por los lentos ríos amazónicos navega un barco fantasma, en misteriosos tratos con la sombra,
pues siempre se lo ha encontrado…
El fantasma
Para Balbino Dávalos
EL Desierto de los Leones es uno de los sitios más hermosos de la República Mexicana.
Im…
El tapiz
El viejo poeta dejó caer la fragante cartita de su desconocida admiradora lejana, indicando un gesto de melancolía. «Me …
Un extraño relato de Navidad
El doctor Bonenfantes forzaba su memoria, murmurando:
¿Un recuerdo de Navidad?... ¿Un recuerdo de Navidad?...
Y, de pronto, ex…
La tortuga gigante
Había una vez un hombre que vivía en Buenos Aires, y estaba muy contento porque era un hombre sano y trabajador. Pero un d&ia…
La pastora que se convirtió en Zarina
Una vez hubo un Zar que mandó decir que quien pudiese romper una piedra, de forma que saliese sangre, sería nombrado primer di…
La creación
La mujer y el hombre soñaban que Dios los estaba soñando.
Dios los soñaba mientras cantaba y agitaba sus maracas, envue…
La última diosa
A Alfredo Vicenti
Las fuerzas interiores del planeta, en oculta labor, con escondidos movimientos, con solapadas turbulencias, ve…
La moneda del mundo
Érase un emperador (no siempre hemos de decir un rey) y tenía un solo hijo, bueno como el buen pan, candoroso como una doncell…
El caudillo de las manos rojas
I
Ha desaparecido el sol tras las cimas del Jabwi, y la sombra de esta montaña envuelve con un velo de crespón a la perla d…
La metamúsica
Como hiciera varias semanas que no lo veía, al encontrarlo le pregunté:
-¿Estás enfermo?
-No; mejor que …
Un tesoro
¡Ánimo, amigo don Restituto, ánimo! Más trabajo pasaría Colón para descubrir el Nuevo Mundo, y ust…