Crítica Literaria
El árbol
A Nina Anguita, gran artista,
mágica amiga que supo dar vida y realidad
a mi árbol imaginado; dedico el
cuento que, sin saber…
El fusilado
¡Cuánto tiempo llevábamos a caballo! ¡Al principio éramos un ejército; ahora sumábamos unos c…
La cabeza
Por la noche, sonando aún en sus oídos la música del Odeón, y los parlamentos de Astol; de vuelta de las calles …
El suceso del día
Celso Ruiz, la prudencia misma, ¿cómo ha podido provocar al caballero Alberti, duelista célebre, tirador maravilloso q…
Dos cenas
-Hoy es un día muy señalado y una noche en que no se debe cenar solo -dijo Rosálbez, el banquero, a su amigo el joven c…
La tercera orilla del río
Nuestro padre era hombre cumplidor, de orden, positivo; y así había sido desde muy joven, incluso desde niño, seg&uacu…
Entre la vida y la historia
La noticia prudujo inusitado alborozo en la dilatada
familia de Gaytán Jaúregui, una familia gue no cabí…
Vida y entierro de Don Pendón
Por su amigo «El Pensador»
Cuando era yo muchacho, que comencé a oír las hazañas del señor don Pend&…
Azul pálido
Es cierto que en el primer instante, cuando me fue confirmada la noticia y tuve que rendirme a la evidencia de los hechos, protesté…
El nido de gorriones
Ancho, huesoso, atlético, con los hombros robustos, las piernas fuertes y el cuerpo encorvado por la edad, era el tío Roque un…
El cántaro de la lechera
¡Qué alegre y qué bello es ser joven! Ver abrirse delante un porvenir que se extiende risueño y se pierde a los …
La muerta
Aquella caseta de peones camineros fue puesta por orden de la Compañía al borde de un torrente seco, especie de cicatriz negra…
El agricultor modelo
El combate parecía terminado cuando una última bala, una bala perdida, impactó en la pierna derecha de Fabricien. Se vi…
Con las últimas hojas
La diafanidad del ambiente nos iba acercando, aquella tarde, los montes oscuros y los cielos descoloridos, mientras el lejano ánsar n…
Entre dos riberas
Es tan sombría la alameda y tan triste la tarde, que este paseo al filo del anochecer tiene la vaga incertidumbre de una despedida y …
Mari Belcha
Cuando te quedas sola a la puerta del negro caserío con tu hermanillo en brazos, ¿en que piensas, Mari Belcha, al mirar los mo…
El acomodador
Apenas había dejado la adolescencia me fui a vivir a una ciudad grande. Su centro —donde todo el mundo se movía apurado entre…
Monónogo del insumiso
Homenaje a M. A.
Poseí a la huérfana la noche misma en que velábamos a su padre a la luz parpadeante de los cirios. (&i…
Las caras
Al divisar, desde el tren, de bruces en la ventanilla, las torres barrocas de Santa María del Hinojo, bronceadas sobre el cielo de un…
La yaqui hermosa
Los indios yaquis—casta de las más viriles entre los aborígenes de Méjico—habitan una comarca fértil y rica de…