Audiolibros LibriVox
Tres héroes
Cuentan que un viajero llegó un día a Caracas al anochecer, y sin sacudirse el polvo del camino, no preguntó dó…
Filósofo y casado
En la solana estaba ya puesta la mesa, vestida ricamente con finísimo mantel bordado por manos de monjas, y rizadas servilletas de pr…
Soliloquio de un solterón
Me miro el dedo gordo del pie, y gozo.
Gozo porque nadie me molesta. Igual que una tortuga, a la mañana, saco la cabeza debajo la cap…
Julio. El sueño del segador
Florencio era un galleguito que había abandonado su poética aldea para ir a una tierra distante con una cuadrilla de segadores…
Chac Mool
Hace poco tiempo, Filiberto murió ahogado en Acapulco. Sucedió en Semana Santa. Aunque había sido despedido de su empl…
Una modesta proposición
Para prevenir que los niños de los pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o el país, y para hacerlos úti…
La protagonista
Las madres se reunían algunas mañanas en la cafetería de la esquina después de dejar a los niños en el …
Nuevos Cuentos a Ninon
Antes de convertirse en el gran escritor del movimiento literario naturalista y más tarde en un símbolo de la literatura con c…
La doncella de Tilhouze
El señor de Valesnes, pintoresco lugar cuyo castillo no está lejos de la aldea de Tilhouze, habíase casado con una d…
Alégrate
Si eres pequeño, alégrate, porque tu pequeñez sirve de contraste a otros en el universo; porque esa pequenez constituy…
Espero curarme de ti
El rival
Tenía los ojos, más bien dicho las pupilas, cuadradas, la boca triangular, una sola ceja para los dos ojos, una desviaci&oacu…
La pobre viejecita
Érase una viejecita
Sin nadita que comer
Sino carnes, frutas, dulces,
Tortas, huevos, pan y pez.
…
La princesa encantada
Un caballero andaba por el mundo en busca de aventuras y un día se encontró en su camino con cuatro animales, un león, …
El jugador generoso
Cádiz
"Cádiz" es la octava novela de la primera serie de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós, continuac…
Historia de un cascanueces
Alexandre Dumas también se ocupó de la narración infantil con esta versión del clásico cuento de Ernst Th…
Romance de la buena hija
El vampiro
—Padre, nadie ignora que Su Reverencia es el confesor más austero y rígido de la Iglesia. Por eso le he elegido para confesarl…
Muerte, no seas mujer
Estás dormida a dos metros de mí.
En lugar de escribir me pongo a mirarte.
¡No hay nada que decir!
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